Pau Gasol, algún gafe y como no ser un semidios.

23:03:00

Cuando acabó el mundial de baloncesto el pasado año, por que ¿fue el pasado no?, -no entiendo como se separan los campeonatos entre temporadas- me compre la colección completa de vídeos con la retransmisión de los partidos de la selección española. ¿Con que objeto hice tamaño esfuerzo?, los quería para recoger información-traducir- de coaching empresarial que siempre me ha encantado, es decir para aplicar fórmulas de estrategia deportiva a mi proceder en la cancha empresarial. Bueno después de este extraño rollo - no es tan extraño os lo aseguro algún día lo explicaré- deciros que no he seguido con tanto interés este campeonato de Europa entre otras cosas por tiempo; aunque tengo que reconocer que también ha sido porque me pareció que la situación no iba a acompañar de igual manera a nuestros "héroes gigantes". Todo comenzó con una serie de envites mediáticos que siempre se indigestan en cualquier evento de estas características. Nos perseguían con las caras de Gasol y compañía por todas partes hablando de campeones y como la íbamos a montar. Bien, el periplo no fue como el del mundial, incluso cateamos una asignatura de croata que haría presagiar las dificultades de este año. Pero la cosa no era cuestión de porque perdíamos o como podíamos llegar a jugar, el problema -es una opinión muy subjetiva- era a quién le iban a echar el peso de todo este fregao. Se lo echaron a Gasol entre otras cosas porque es el jugador español más laureado pero con la inexperiencia y la ansiedad de los que deben alcanzar el Olimpo por obligación. Y es que en la final -que es el único partido que me trague entero- lo vi clarisimo, no había un momento que no se le nombrara en la Sexta...pues no está bien en ataque, pues lleva 15 rebotes pues yo creo que si marcara los tiros de personal...o sea una presión que alguien que jugaba su primera final intercontinental acusó de manera enorme -recordad sus profundas ojeras, cara demacrada, gesto agrio y responsabilizado-. Y eso para alguien de su gran bagaje pero todavía corta experiencia para ser erigido semidios del Olimpo es demasiado. Si a esto añadimos la cantidad de gafes que había en el pabellón madrileño -todo preparado para el festejo antes de tiempo con los oportunistas de turno en las gradas: Raul, Serrat o el propio ZP que se lucio en gestos-estaba claro que resultaría la LEY Murphy. El deporte y la vida demuestran que no hay nada escrito y cuando el guión esta sobreescrito el protagonista estrena el retrete..por el miedo...al fracaso. (Por cierto si sacan la colección de DVDs de los partidos este año me la volveré a comprar -quiero aprender a no visitar el retrete antes de los grandes eventos-)

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