Va por ti Viejo...

14:50:00

Hoy me desperté más aragonés que nunca. Y ayer no lo era. Cuando suenan fanfarrias, me levanto, cuando hay silencio, me uno. Callados y circunspectos, aliados con la apatía y la ensoñación vacía. Me muero de vergüenza por no ejercer con galanura.

El viejo, me tendió la mano,..."...gracias chaval.." que sonó a "gracias Zagal", y la mano, grande, me rodeó cándida. La mirada, cálida, las gafas, sin colores y el alma blanca. "Enhorabuena..." espeté tímido, sabía de estar saludando a un inmortal, de los que caminan como mortales sin serlo, que manejan la voz como una espada sin filo para remendar injusticias, y les rodea una luz etérea, imperceptible pero perceptible, que brilla siempre, haga lo que haga.

"¡Al trabajo no se renuncia, por eso muero en Domingo...!", fiesta de guardar...¡que no llega Maestro!...¡dejadme llegar! que al trabajo no se renuncia y a la libertad se le canta y los ideales se les entrega el alma..., ¿Cuando la entregará?, mañana que falta poco y es Domingo, como Dios Manda¡. Se puede creer sin creer, tener fe sin tener, se puede...pero siempre desde el alma...

Las gaitas sonando, ¡Viva Aragón!, pero... ¿de donde sacamos la fuerza?, "...de los ideales, Zagal, de los ideales..." ¿de los cigarros? no de los de dentro, de los que llevamos dentro...

La tinta Fresca anuncia Fiesta, el Heraldo no miente, aunque tarde responde, para no equivocar...Labordeta Diputado, ahora nos escucharan.

Ha pasado como una exhalación...¿por donde?, por aquí enfrente...iba a caballo, ¿a caballo?...sí, remontan al olimpo monegrino a caballo, ...le has visto la cara?..., ¡se la he visto!, era José el de la guitarra. ¿que hacía?...gritaba exultante y agotado azuzaba al corcel...remontando la Plaza de Aragón, era él Don José, Don José?, sería Don Jaime... que no...que ese es de hace años este es Don José y te juro que iba a caballo.

Está llena de banderas...y la gente envuelta en ellas. Y los ideales?...los llevan dentro...sólo les salen lágrimas...como puños, vaya lágrimas.

Al Menbrudo Labordeta, con guitarra de carne y hueso, chaqueta de madera y sombrero de arcilla blanca. A la voz que agrupa, sólida, almas aunque sólo sea cuando hace falta. A las buenas de sus niñas, que nacieron envueltas de versos, emociones y lágrimas y a su señora, por pura, que no la menten para que no se nos muera... por penas del alma. Y a las miles de voces que se acallan, pero que surgen cuando llega el tiempo de proclama, porque no sabemos ser de otra forma, por mucho que quieran en Francia.

La web del Heraldo no miente, anuncia luto, aunque tarde, responde...Habrá un día en que todos al levantar la vista...veremos esa tierra de nombre LIBERTAD...

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